¿Vive la SGAE un mal momento? | Marcas y Derechos

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¿Vive la SGAE un mal momento?

A pesar de que el principal argumento de las Sociedades de Gestión, en contra de Internet, es sugerir que la actividad en la red provoca que los autores y titulares dejen de percibir ingresos producidos por sus obras, durante el 2010 la SGAE recaudó más que en 2009.

El total de la recaudación repartida entre los socios para el 2010 fue de € 341,200,000.00, logrando con ello, superar el monto total de 2009 que fue únicamente de € 316,900,000.00

“Sin ser un buen año, se vuelve a la senda de crecimiento (para los socios) que se había dado hasta 2007″; Eduardo Bautista (Presidente del Consejo de Dirección).

Para Bautista este ha sido un “dato reconfortante”, atribuyendo la falta de crecimiento durante 2008 y 2009 a la crisis económica sufrida a nivel mundial. Sin embargo cabe recordar que una parte importante de los ingresos obtenidos por la SGAE provienen del Canon Digital, normativa que se ha encontrado ilegal por distintas instancias.

Bautista confía que el cuerpo normativo sobre las descargas de Internet clarifiquen el panorama y protejan aún más su actividad. Califica de infundadas las críticas recibidas sobre la opacidad de la gestión de esa sociedad, ya que el informe de la Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas y la Calidad de Servicios (AEVAL) certifica el manejo de su encargo.

Independientemente de los manejos internos, la crítica siempre se la ha llevado el hecho de impulsar políticas, propuestas y normas que, en beneficio de unos cuantos, atentan contra la ciudadanía; vulnerando a su paso derechos fundamentales.

De lo anterior podemos tomar como referencia al Canon Digital, que presume que todo soporte será utilizado para fijar obras protegidas y por tanto cada soporte debe ser gravando. Por su parte, la aprobada Ley Sinde, vulnera el derecho a la información, privacidad de la actividad en Internet y la propia neutralidad de la red, por ejemplo.

Las sociedades de gestión son intermediarios que subsisten de los autores y de la explotación de sus obras. Por lo cual se cuestiona, el sentido de su actividad, ya que, como intermediarios ha promovido diversas actuaciones en pro de sus intereses y no realmente de los autores o consumidores.